Esta última semana he estado en Nueva York y puedo decir que es realmente una locura de ciudad. Es tan impresionante como todos dicen y tal cual como en las películas americanas; grande, llena de gente, coches y sobre todo vida.

Manhattan es enorme y cada parte es totalmente distinta a las demás. El primer día que llegamos fuimos a Central Park y la verdad es que es genial lo que se siente al entrar en un parque tan grande en medio de todo el caos de la ciudad.

Al día siguiente fuimos a Times Square y a ver la estatua de la libertad. Times Square fue súper impactante, no sólo por todos los anuncios que cuelgan de los edificios, sino por la cantidad de gente que hay. ¡Es el sitio perfecto para que te roben si vas de turista en NYC! La verdad es que me pareció bastante estresante, pero digno de ver.

La estatua de la libertad no era lo que más ilusión me hacía visitar, pero de todas formas era interesante verla. La verdad es que he de decir que me decepcionó bastante, sobre todo por lo pequeña que es realmente. Pero es bonita y su historia también muy interesante. En la misma isla donde estaba la estatua de la libertad había una cantidad impresionante de gaviotas, nunca había visto a tantas y tan cerca de la gente. Desde esa misma isla también había una vista muy bonita de Manhattan y New Jersey.

Al volver a la Ciudad de Nueva York nos quedamos un rato en Battery Park.

Al día siguiente fuimos al MoMA por la mañana y por la tarde a East Village de tiendas de segunda mano.

El MoMA me impresionó muchísimo porque vi cuadros que me encantan de pintores que he estudiado y me encantan. Mis cuadros favoritos fueron ‘La Danza’ de Matisse y ‘Les Demoiselles d’Avignon’ de Picasso. Aunque ‘la Noche Estrellada’ de Van Gogh también impresiona muchísimo, pero al estar rodeada de tanta gente haciendo fotos acaba perdiendo un poco de su encanto.

A East Village quería ir sin falta para ver cómo eran las tiendas de segunda mano neoyorquinas. Me encanta ir de compras de ropa de segunda mano cada vez que voy a una ciudad distinta, os sorprenderíais de lo distinta que es la ropa de segunda mano en cada sitio. Eso es lo que me encanta, le da un valor especial a la ropa.

Por desgracia, las tiendas de Nueva York fueron bastante decepcionantes la mayoría, con muchísima ropa que no tenía nada de especial. No obstante, ¡no todas eran así! Las que más me gustaron fueron ‘East Village Vintage Collective’, ‘Nomad Vintage’ y una tienda impresionante que se llama ‘Search & Destroy’. En mi vida había visto una tienda parecida. No te dejaban hacer fotos de la tienda por dentro, pero es que no sabría explicar muy bien lo que había dentro. Nada más entrar escuchabas la música Heavy Metal a tope y lo primero que ves son muñecas decorativas de todo tipo… y cuando digo de todo tipo es de todo tipo. Sinceramente, parecía una tienda donde vendían porno gótico y macabro, pero realmente era una tienda de ropa de segunda mano! Había una mezcla súper extraña de cosas distintas. La ropa era de un estilo rockero bastante guay, aunque bastante cara. No obstante, la tienda merece la pena visitarla… ¡Aunque sea sólo para ver lo que hay dentro!

Al día siguiente fuimos a Little Italy, Chinatown, a pasear al High Line y a cenar al Soho.

Little Italy también fue bastante decepcionante, ya que me esperaba todo un barrio lleno de italianos. Había oído que nada más entrar parecía que estabas en Italia… yo no sentí eso, la verdad. Lo principal de Little Italy es su calle principal, ‘Mulberry Street’, que está llena de restaurantes italianos y de tiendas de souvenirs con souvenirs neoyorquinos y también italianos (que si lo pensáis no tiene mucho sentido, ¿no?).

Después fuimos a Chinatown, que está al lado de Little Italy. Chinatown me gustó más porque era como más real. Había muchísima gente y también era bastante agobiante. Además olía bastante mal en todos sitios. Pero era súper interesante ver la vida de la gente ahí y desde luego es algo que no se ve todos los días (¡por lo menos yo!). 🙂

Por la tarde fuimos al High Line andando desde Midtown Manhattan (lo cual era un camino bastante largo), pero mereció la pena. Me encantó la idea de construir un camino con plantas donde antes había unas vías del tren de Nueva York. El paseo es súper agradable y os lo recomiendo totalmente.

Por la noche nos fuimos al Soho a cenar y encontramos un restaurante que a mí me encantó. El restaurante se llamaba ‘Le Botaniste’ y lo acababan de inaugurar. Todos los platos eran de comida orgánica y todo estaba muy rico. El sitio era en general muy original, incluida la comida.

El siguiente día ya era nuestro último día y decidimos pasarlo en Brooklyn. Nada más llegar fuimos a una tienda que yo estaba deseando ver que se llama ‘The Package Free Shop‘ que fue creada por Lauren Singer de ‘Trash Is For Tossers’ (si no sabéis quién es os recomiendo que os veáis este vídeo). Esta tienda es una tienda hecha para los frikis como yo del medio ambiente. Tienen un montón de productos muy guays para dejar de producir tantos residuos y vivir de una forma más Eco-Friendly. 😉

Andando por Brooklyn empezamos a oír de repente una música súper alta cubana, como si hubiese una fiesta. Nos acercamos y era un grupo de cubanos jugando al baloncesto en unas canastas. Habían traído unos altavoces gigantescos y los habían conectado al coche para poner la música. Este es sin duda uno de los mejores recuerdos que me llevo de Nueva York.

Por la tarde-noche volvimos a Manhattan por el puente de Williamsburg.

Nueva York es desde luego una ciudad impresionante, que os recomiendo visitar 100%. Es una ciudad donde realmente todo es posible.

Nos vemos la semana que viene,

M x.

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